Carlovich “El trinche”, el talento que se perdió por el camino

Javier Fernández Castillo, 1º EN

Tomás Felipe Carlovich, este nombre nos les dirá nada, ni siquiera les sonará, pero es un nombre que está en cada rincón de Rosario Central, en Argentina, un nombre que eriza la piel de los más veteranos aficionados al deporte rey, de los que disfrutaron con sus regates, disparos, cabezazos y talento frente a la portería contraria. “El trinche” como es apodado, es considerado por el mismísimo Diego Armando Maradona, como el mejor futbolista que ha existido en el mundo del fútbol.

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Su leyenda perdura en los bares, parques, estadios… en donde la gente sigue comentando y recordando con emoción sus jugadas, su gran habilidad con ambas pierdas, sus caños, su sombrero por encima de tres rivales, hablan sin duda de un hombre que puso a toda la cancha en pie, de un peculiar espécimen que no se ve hoy en día y que ha estado a la altura de los más grandes del planeta fútbol y que sobretodo forma parte de la iconografía de Rosario.

El típico fútbol de barrio, el típico fútbol de salón, algunos enamorados del balón como Jorge Valdano exjugador del Real Madrid y Cesar Luis Menotti exseleccionador argentino, hablan de Carlovich como un futbolista romántico de los que ya no existen, de los que mimaban y paraban la bola y el tiempo con elegancia como si supieran que el balón tiene vida y que no deben de hacerle daño. Aunque es verdad que lo que agranda la leyenda del “Trinche” son las anécdotas y el recuerdo de aquellos argentinos nostálgicos que lo vieron gambetear (regatear) por las canchas de Argentina, ya que no hay documentos gráficos de él.

En el barrio de Tablada, cerca del estadio de Central Córdoba se encuentro el restaurante Lido, dónde no existe el tiempo cuando se habla de fútbol. Los aficionados lo recuerdan como un grandioso futbolista pero no como un gran profesional, un jugador anárquico, que no se concentraba, que no le gustaba entrenarse y mucho menos madrugar para entrenar. Un diamante en bruto que no fue pulido, un caballo de raza al que le faltaron las riendas, eso fue “el Trinche”.

Tomás Felipe Carlovich solo jugó dos partidos en primera división Argentina, según sus excompañeros, porque él quiso. Él afirma que volvería a llevar esa vida de bohemia que le caracterizaba ya que la disfrutaba. Se le acompaña una cantinela a la leyenda de Rosario, el apego por la vida nocturna. Carlos Aimar uno de sus excompañeros, afirma en una entrevista que a veces no se presentaba a los entrenamientos, o bien porque se quedaba durmiendo o porque se iba a pescar y si no ibas a buscarlo él no venía.

Se inició en Rosario central pero en Central Córdoba fue donde se hizo dueño del campo, del balón y sobretodo de las emociones y del corazón de los aficionados que lo tenían como a un ídolo y referente, se produjo un flechazo entre el jugador y el club. Todos tenían como lema, “hoy juega el Trinche”. Iban a ver a un jugador alto, habilidoso, lento, pero con una rapidez mental que lo contrarrestaba.

Cuenta una de tantas anécdotas que en un partido con Central Córdoba, le expulsaron y las hinchadas de ambos equipos empezaron a silbar y abuchear al árbitro, por lo tanto y al ver esa situación el árbitro readmitió al “Trinche” al terreno de juego. Eso demuestra que con Carlovich todo era posible.

Pie de fotoEn el 1974 se recuerda uno de los partidos que marcó a la selección Argentina y a la ciudad de Rosario, un partido insólito y de preparación para el Mundial de Alemania 74, un partido que enfrentó a un conjunto de jugadores de Rosario contra la Selección que representaría a Argentina en el campeonato mundial. El conjunto de jugadores de Rosario le bailó hasta tal punto a la selección Argentina que ellos mismos les dijeron que aflojaran el ritmo, esa noche Carlovich estuvo inmenso, fue el director de aquella orquesta y la prensa valoró un don que quedó demostrado, que no tenían todos, solo uno.

Cesar Luis Menotti por aquellos tiempos seleccionador argentino, convocó a la estrella rosarina para una preselección con la selección Argentina teniendo en cuenta que él jugaba en segunda división. Lo que sucedió fue algo insólito, el Trinche no se presentó porque se fue de pesca y no apareció por la convocatoria. Carlovich lo tenía claro, quería jugar al fútbol no ser un profesional, no quería ser preso del compromiso.

En el 1986, Carlovich se retiraría de manera oficial con 37 años. Cada tantos meses veteranos de Central Córdoba se reúnen en una parrilla en la cual hablan de fútbol y de los trucos del mago de Rosario los cuales ni el mismísimo Diego Armando Maradona supo hacer. En el 1992 Newell’s contrató a Maradona y un periodista le confesó que era un orgullo recibir en Rosario “al mejor jugador” a lo que Diego contestó: “El mejor jugador ya jugó en Rosario y es un tal Carlovich”.

Hoy en día solo queda lo que pudo ser y no fue, el recuerdo, la nostalgia de un jugador que no sabemos si daría su vida por volver a tener veinte años o si se arrepiente por la libertad de la que disfrutó y se dio, solo sabemos por las anécdotas de aficionados, excompañeros y rivales que disfrutaron del Trinche y de su magia que “La “novia” descansa en “la de palo”, el fútbol nace en su zurda mágica y se duerme en la cabeza del Trinche”.

Mas información en Informe Robinson: La leyenda del Trinche

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