Dislexia ¿trastorno o discapacidad?

Lorena Galdón Escribano, 1º ABN

Lo primero que nos pasa por la mente al escuchar por primera vez este término, es que muchos de las grandes mentes de este mundo fueron  disléxicos, como Albert Einstein o Thomas Edison y artistas como Leonardo Da Vinci o Walt Disney, nada más lejos de la realidad, pero ¿qué es?, ¿cómo funciona la mente de un disléxico?, ¿todo aquel que se le diagnostica dislexia es automáticamente un genio?, o por el contrario nos encontramos con el estigma social de una persona disléxica, el cual consiste en la firme convicción de que un  individuo sin pensamiento verbal es totalmente apartado de la parte lógica en que se maneja el mundo.

El termino viene dado por “Dys” en griego significa pobre o inadecuado, inversión, desorden, separación, etc. y “lexis”, palabra o lenguaje. Etimológicamente la palabra dislexia quiere decir dificultad en el lenguaje, lectura y ortografía. En la actualidad se refiere a problemas de lectura o trastorno en la lectura, con repercusiones en la escritura. Según la International Dyslexia Association,” la dislexia es una dificultad especifica de aprendizaje de la lecto-escritura, presentando dificultades en el proceso lector, como también en la escritura y en la ortografía y , en general, con todo lo que  tenga que ver con la decodificación de los símbolos que nosotros mismos hemos creado para nuestra comunicación (letras y números)”.

Frustración en los Estudios

La mayoría de los estudios coinciden en que la dislexia se transmite de forma genética, y por ello, resulta muy frecuente encontrar en una familia a mas de una persona disléxica.

Es independiente de cualquier causa intelectual, cultural y emocional, y  se da a pesar de su inteligencia normal o por encima de la media.

Una persona disléxica puede llegar al aprendizaje de la lecto-escritura, si se le apoya tanto en su entorno docente como en el familiar, adecuando sus dificultades a la forma distinta de percibir el mundo de los símbolos. Por ello es importante un pronóstico precoz, evitando así que se desarrollen efectos secundarios mas difíciles de tratar como la depresión y la inhibición progresiva como consecuencia de un tratamiento equivoco debido principalmente al gran desconocimiento y desinformación existente en nuestra sociedad.

El cerebro de un disléxico comprende que la parte izquierda del hemisferio tiene una actividad normalmente más reducida, sin embargo, su hemisferio derecho en la que tiene lugar el desarrollo de la creatividad y la imaginación, si tiene una actividad mucho mayor, por lo cual el individuo tiene habilidades fuera de lo común en el campo de la creatividad o a nivel técnico.

Esto no convierte automáticamente a alguien en un genio, pero es bueno para su autoestima saber que su mente funciona de la misma manera que la de ciertos genios. El disléxico es capaz de dominar muchas habilidades de manera más rápida de lo pueden hacerlo el resto de las personas. Todo empieza a partir de su pensamiento visual.

El proceso del pensamiento primario del disléxico es como el de una película sin sonido, 32 imágenes por segundo. En un segundo, los pensadores verbales pueden tener entre dos y cinco pensamientos, mientras que el pensador en imágenes tiene 32.

Cerebro de un dislexico

Cerebro de un Disléxico

Se estima que el pensamiento en imágenes es de cuatrocientos a dos mil veces más rápido que el pensamiento verbal, no todos desarrollan las mismas cualidades, per suelen compartir las siguientes habilidades básicas; pueden alterar o crear percepciones, son altamente conscientes de su entorno, curiosos, piensan mas con imágenes que con palabras, son altamente intuitivos y perspicaces, piensan y perciben multidimensionalmente, pueden experimentar el pensamiento como realidad y poseen una gran imaginación. Ocho habilidades, sin que sean anuladas por el colegio o por los padres, darán como resultado dos características: Inteligencia más alta de lo normal y extraordinaria capacidad creativa. Sin embargo la otra cara de la moneda para las personas con esta afección es que por desgracia a la gran mayoría no se le detecta a tiempo, si no en una edad ya adulta. Cuando esto ocurre es debido a múltiples factores como un diagnostico erróneo; ATD( trastorno por déficit de atención),  ADHT( trastorno por déficit de atención con hiperactividad)e incluso en edad escolar tacharlo de vago.

En la sociedad actual este trastorno se tiene a tratar como una deficiencia intelectual en el individuo llegándolo a tachar de “tonto” entre sus compañeros, o por parte del profesorado porque desconocen esta afección, llegando incluso a determinar diagnósticos en base a sus creencias: inmadurez, ausencia de uno de los progenitores, familias de padres separados, sobre protección, falta de supervisión parental, celos, etc. Esto repercute negativamente en el autoestima del individuo dando de si el abandono escolar, baja autoestima, depresión,  aislamiento e incluso la realidad de que definitivamente ha adquirido un retraso.

No obstante, hallamos mucho conocimiento de este tema, en diferentes vías de comunicación ya sea a través de libros (” El don de la dislexia” de Ronald D. Davis ,”Dislexia” de Eulália Torras de Beá ), asociaciones (FEDIS, DISFAM, ADIXMUR, DISCELAN, etc.)e incluso en la vía mas rápida en esta época , internet, dando de si mucho de lo mencionado anteriormente y dejando plasmado el desconocimiento real , que actualmente tenemos en nuestra comunidad, ya que el 10% de nuestra población padece este trastorno y pasa desapercibido de todos nosotros, dando lugar a una percepción errónea y equivoca  sobre el individuo que la padece.

 

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