El dodo, un misterioso pájaro

Claudia Cózar Herrera, 1º EN

El dodo o dronte es una especie extinguida de ave no voladora endémica de las islas Mauricio, situadas en el Océano Índico, en estas islas residía el dodo más común entre sus variaciones, también existía el dodo blanco que anidaba en la isla vecina de Reunión. El dodo se relacionaba con las palomas que habían dejado de volar apara volverse terrestres. La primera especie se extinguió entre los años 1665 y 1670, y el último ejemplar de dodo blanco murió en 1761, aproximadamente. La desaparición de esta ave vino de manos de los cazadores, que las mataban para hacerse con sus preciadas plumas. También contribuyó a su extinción la introducción en estas islas del océano Índico de otras aves que competían con ellas.

Ejemplar de dodo

El ser humano llegó a su hábitat en el siglo XVII. Las primeras noticias que se tuvieron en Europa del ave fueron en 1574; en 1581 un conquistador español llevó un ejemplar a Europa. Los descubridores portugueses llamaron “dodo” «estúpido» en el habla coloquial portuguesa al ave por su torpeza y la facilidad con que podía ser cazada (el dodo evolucionó sin ningún contacto con seres humanos, por lo que no los veía como una amenaza). También se le ha llamado dronte, más científicamente. La llegada del hombre acarreó la propagación de nuevas especies en la isla, incluyendo cerdos, macacos cangrejeros, perros, gatos y ratas, la aparición de nuevas enfermedades y la propia destrucción de los bosques, de los cuales dependía en gran medida la subsistencia del dodo. Se estima que el saqueo de sus nidos por parte de las nuevas especies tuvo un efecto más devastador que el de la caza. Como consecuencia se produjo la completa extinción de esta ave un siglo después de la llegada de seres humanos.

Los dodos medían un metro de altura, tenían alas muy cortas, las cuales no estaban hechas para volar y soportar su propio peso, a causa de esto, anidaban en el suelo. Su pico era largo y acababa en forma de garfio para facilitarles romper los cocos. Sus patas eran robustas. Los científicos actuales creen que la imagen tradicional que tenemos del dodo es debida a que los estudios anteriores se realizaron con dodos domésticos, los cuales tendían al sobrepeso debido a su apetito y a su sobrealimentación, por eso tenemos la imagen de que este animal es bastante gordo. Los científicos creen que el dodo procedía de las palomas que migraban de África y Asia, que, al asentarse en una isla libre de depredadores, se hizo innecesaria la capacidad de vuelo y se atrofiaron sus alas. El animal vivo que más relacionado está con el dodo es la paloma de Nicobar.

Pie de fotoLas islas de San Mauricio tienen una estación seca y otra húmeda con lo que probablemente al final de la estación húmeda, el dodo acumulara una buena cantidad de reservas de grasa, que le servirían para la temporada seca, cuando la comida fuera escasa. Lo cierto es que no se sabe bien de que se alimentaban y todo son especulaciones ya que no se tienen datos auténticos. Según algunos marineros, fueron vistos en zonas con agua capturando peces, aunque podrían estar simplemente bebiendo. Puede ser que consumieran piedras con frecuencia, algo normal entre las aves, que consumen piedrecitas para ayudar a la digestión. Aun así, parece ser que se alimentaban de frutos como cocos y otros frutos como los del tambalacoque. Este es un árbol también llamado árbol dodo, que antes se pensaba que solo podía germinar tras el paso por el tracto digestivo del dodo. Actualmente se piensa que otras especies también extinguidas pudieron contribuir a su germinación, y hoy en día para ayudar a las semillas a germinar, los botánicos usan pavos y cremas bruñidoras de gemas para erosionar el endocarpio y permitir la germinación.

En octubre de 2005, una zona del Mare aux Songes
(el yacimiento más importante de restos de dodo) fue excavado por un equipo de investigadores. Se encontraron muchos restos, incluyendo huesos de aves de diferentes edades. Antes de esto se disponía de muy pocos restos de dodos, y la mayor parte de lo que se tenía eran huesos sueltos, sin tener el conjunto del esqueleto de un único dodo, siendo los esqueletos existentes montajes a partir de huesos de diversa procedencia. Un huevo de dodo se expone en el museo de East London
en Sudáfrica. Uno de los restos que se han conservado más intactos y los únicos que han conservado algo de tejido blando son los que se exponen en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford, consistentes en la cabeza y las patas de un mismo individuo. Los restos del último ejemplar disecado de dodo conocido se mantuvieron en el Museo Ashmolean, pero hacia 1755 el conservador del museo, dado el estado de deterioro, lo desechó. En junio de 2007, unos aventureros explorando una cueva en las Mauricio encontraron el, hasta el momento, más completo y mejor conservado esqueleto de dodo.

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