El drama de no llegar a fin de mes

Mercedes González Atienzar, 1º DN

La mala distribución del conocimiento explica en gran parte el problema de la distribución económica injusta y de los principales problemas que hay en nuestro país.Las manifestaciones que más nos llaman la atención del problema social son por ejemplo: La desnutrición infantil, el analfabetismo que todavía existe en el siglo XXI y las dificultades que muchos jóvenes y adolescentes tienen para conseguir un trabajo estable, formal y además que este bien remunerado.

Comedor socialEsta situación da lugar a la proliferación de pandillas de jóvenes que ni trabajan ni estudian, la llamada generación nini; en otros términos le denominamos exclusión social. Esta terrible lacra social ha crecido y mucho en los últimos 30 años entre esas causas están los errores de los políticos a la hora de gestionar el país. Una clara demostración de esto es la evaluación de la pobreza, que en nuestro país era cercana al 5% en el año 1983, y ahora se establece en el 24%, pero llego afectar en un 56% de nuestra población en los momentos de crisis, como en el año 2002.

El problema de la exclusión social se origina en gran parte en la niñez, sobretodo la falta de formación les impide poder obtener un trabajo estable y por lo tanto muchos de ellos se acostumbran a vivir de trabajos de forma circunstancial y pasajera para ganarse la vida y de los planes sociales.

Cuando esto ocurre en más de una generación el problema se vuelve bastante más difícil de revertir. Por tanto, la ayuda que las distintas organizaciones de acción social nos brindan son buenas, pero no se soluciona el problema de fondo sino que simplemente son un paliativo ya que no pueden ofrecer mejores perspectivas y proyectos en la vida.
En algunos casos se convierten en problemas permanentes y muchos de nuestros políticos lo utilizan para el populismo electoral sin que esto sea una solución eficaz. La solución de los problemas sociales se debería resolver de forma inmediata y de tal manera que cada persona tenga las suficientes herramientas para poder encarar los desafíos que se les va presentando por sus propios medios, de una manera autónoma.Es decir, requiere de un esfuerzo de educación muy fuerte que pueda revertir el estado de crecimiento de la gente que va quedando fuera de los beneficios del desarrollo.
La educación hace factible que esto pueda lograrse y permite, al facilitar la obtención de un trabajo digno, que esta situación sea permanente. De este modo, habría personas que no necesitarían ningún tipo de subsidio, asistencia social, planes sociales. Impulsar un gran cambio educativo no es nada fácil, pero tampoco es imposible.El panorama para nosotros los jóvenes es mucho peor, por que se atraviesa una juventud con escaso trabajo, pocos ingresos, para llegar a una vejez con pensiones por debajo de la subsistencia. Nos muestra una España envejecida y unos españoles acomplejados por esta crisis.

Comedor social

La creciente cantidad de jóvenes en situaciones de riesgo probable de exclusión social, el 31% en los comprendidos entre los 18 y 29 años, y el contraste con los que tienen entre 65 y 74 años, cuya probabilidad es casi tres veces menor, el 12 %. La tasa de paro para los menores de 25 años está por encima del 50%.También el 43% de los jóvenes con empleo están realizando una actividad que requiere un nivel de estudios inferior al que ellos tienen.Las políticas sociales deberían procurar que el individuo en situación marginal pueda salir de ella por su propio esfuerzo. La mejora que el país tendría que hacer nos debe impulsar a todos a hacer el máximo esfuerzo para poder conseguirlo.

Una de las organizaciones que hoy en día más ayuda está ofreciendo es Caritas puesto que da de comer a muchas familias necesitadas, aunque sus recursos son muy limitados y no puede acceder a todo el mundo. También podemos encontrar bancos de alimentos donde los voluntarios suministran a las familias lo más básico para poder subsistir: arroz, leche, huevos, aceite, pan… un granito de arena para poder mantener un mínimo de dignidad y esperanza.
Otro gran problema que existe en la actualidad es poder tener una vivienda digna a la que según la constitución todos tenemos derecho, pero a la que hoy en día no todo el mundo puede acceder, se están produciendo desahucios masivos sin tener en cuenta las circunstancias y el drama personal que hay detrás de ello quedando pisos vacíos, en posesión de los bancos y familias enteras durmiendo en las calles, parques y cajeros. Esperamos que nuestros gobernantes habrán por fin los ojos y empiecen a tomar cartas en el asunto y poco a poco se pueda ver la luz al final de tan oscuro túnel.

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