El maltrato animal aumenta en España considerablemente

Noemí Gracia López Morcillo, 1º EN

 La sociedad se posiciona contra el maltrato animal y el uso de animales en distintos ámbitos o festejos. Sin embargo, desde los municipios se fomentan todo tipo de espectáculos en los que se usan animales, como corridas de toros, encierros, circos con animales, uso de ponis en ferias, romerías, mercados medievales, cabalgatas.

Cárceles para los animales

 

Un perro abandonado

Tanto los circos con animales como los zoológicos son cárceles para los animales. Estos seres sufren una vida impuesta en la que son secuestrados, maltratados, encerrados en pocos metros sin las condiciones básicas y utilizados para un entretenimiento. La población está tomando concienca y rechaza cada vez más este tipo de espectáculos donde algunas personas se lucran con la vida de estos animales.

En nuestro país los animales en cautiverio sufren un maltrato físico y psicológico grave, aunque las jaulas nos parezcan grandes, estos animales en libertad recorren miles de kilómetros al año en algunas ocasiones. Los depredadores y sus presas están en jaulas continuas, además los animales son objetivo de piedras, comida y basura por parte del público. Muchos trabajadores de los zoológicos reconocen que lo más básico, como la higiene de las jaulas, es un desastre.

En los circos los animales salvajes son entrenados para que realicen los números, utilizan técnicas como brake down, se les maltrata hasta tal punto que les arrancan dientes, les hacen agujeros en la nariz, les dejan sin comer metidos en cajas, les pegan palizas, se les rompe el alma hasta que obedecen las indicaciones de los entrenadores de los circos y espectáculos.

La crueldad del entretenimiento

La humillación de un ser indefenso en ningún caso se puede considerar cultura, sino que constituye un homenaje a la peor crueldad humana, que es hacer del dolor una fiesta. El toro es un animal herbívoro y por lo tanto pacífico. Su instinto de defensa frente a situaciones de miedo le lleva a intentar huir en lugar de atacar. Sólo a base de castigos y manipulaciones se consigue alterar su naturaleza tranquila. En la plaza el toro lo único que busca desesperadamente es una salida para poder huir. Por eso lo primero que hacen los toros cuando entran al ruedo es dar varias vueltas. Finalmente, como no hay escapatoria posible, deben afrontar la terrible situación. Sus supuestos ataques son intentos desesperados para intentar defenderse de unos agresores armados. Aún así, algunos toros no pierden la esperanza de huir.

Un toro agonizando durante una corrida

También se les dan palizas, golpeándolos con sacos de arena o palos en los riñones y en los testículos, con el objetivo de disminuir su fuerza. Les ponen vaselina en los ojos para disminuir su visión, ya mala de por sí. Les hacen cortes en las pezuñas, untándoselas con aguarrás. Les ponen algodón en la nariz para dificultar su respiración. Les tapan las orejas con papel de periódico húmedo para hacerles perder equilibrio y reflejos. Y ya desde semanas antes se les empieza a dar  laxantes mezclados con la comida para debilitarlos.

Todas estas prácticas están prohibidas por el reglamento taurino, pero se realizan de forma oculta, ya que lógicamente todo esto no se hace en el ruedo a la vista del público. Aún así, han sido confirmadas por algunos veterinarios y trabajadores.

Un país de abandonos

 Más de 150.000 animales domésticos son abandonados en España cada año. El abandono se produce en cualquier época del año, en periodo vacacional aumenta aun más el abandono. La mayoría de las personas que abandonan a sus mascotas tiene muy poca conciencia de que se trata de seres vivos que necesitan protección, un hogar y familia que les quieran y les cuiden.

En algunos casos, los dejan abandonados a su suerte porque suponen un estorbo. En pleno verano, es frecuente ver a perros cruzando la carretera en busca de su dueño. Estas situaciones, que nunca se deberían producir, nos deben sensibilizar ante la adopción de animales. Al comprar o adoptar, debemos estar seguros de poder ofrecerles una vida digna que como seres vivos se merecen.

La cara más amarga de la caza

 La caza furtiva es una práctica ilegal tras la que se esconde un lucrativo negocio, manejado por personas sin escrúpulos o por grupos organizados que buscan obtener trofeos para su venta. El Código Penal contempla como delito la caza furtiva, pero son pocos los cazadores furtivos que acaban entre rejas, las autoridades y los vecinos miran para otro lado, y estas acciones quedan impunes.

Los furtivos son individuos que actúan de noche, utilizando escopetas con silenciador, sofisticados equipos de visión nocturna y útiles para el posterior despiece de sus víctimas. Otro de los métodos que utilizan es el cepo de alambre, camuflado entre matorrales. Al pisarlo, el animal queda aprisionado por una de sus patas e inmovilizado. Además de no poder defenderse, sufren graves infecciones en las heridas o mueren desangrados.

A los humanos se nos suele olvidar con una facilidad impresionante que somos animales, mamíferos, y que nuestro código genético no difiere mucho de una buena parte de los seres vivos, el león incluido. A través de la Historia, hemos tenido una relación más o menos cercana, o turbada, con el resto de las especies que habitan los distintos ecosistemas de la Tierra.

Cuando despreciamos a los animales, dice, somos como esos grupos que actúan sin escrúpulo moral alguno respecto de los demás. En otras palabras, como los mafiosos, como los racistas. Como los exclusivistas que creen que pueden dominar la Tierra. Probablemente es el momento en que olvidamos que no somos los únicos que experimentamos el sufrimiento y la tortura.

Dado que nuestra conciencia moral anda agitada, es probable, como se ha visto, que haya quienes priorizan esta lucha en consumo de la protección de nuestra propia especie. Sin embargo, es posible albergar en nuestro corazón atormentado tanto la compasión por los humanos segregados, hambrientos, como por los animales victimados sin miramiento alguno.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *