Finlandia, número uno en educación en Europa

María Isabel Botija del Ramo, 1º EN

Los niños finlandeses de hoy serán los más preparados y los mejores profesionales del mañana. Finlandia ha acaparado los primeros puestos del podio en Europa por su excelente nivel educativo y apenas un 8% de los alumnos finlandeses no terminan sus estudios obligatorios ¿qué es lo que hacen para diferenciarse del resto de los países?

Primaria y Secundaria

Clase de infantil finlandesa

Todo comienza en su educación infantil. Antes de que los niños pasen a Primaria se dedican la mayor parte del tiempo a jugar. Y aunque parezca curioso no aprenden a leer hasta los 7 años. Los niños se dedican a vender comida de mentira, crear obras artísticas o hacer castillos de arena, entre otras cosas. Y aunque parezca mentira, gracias a estas actividades ellos aprenden sin quererlo matemáticas, geometría, lenguaje y aptitudes de interacción social. “Todas aquellas cosas que aprendes sin diversión se te olvidan rápido” aseguró el profesor Tim Walker para un reportaje en The Atlantic.

Todo esto hace que la alfabetización de los niños se logre de manera natural. Los profesores no los obligan a leer sílaba tras sílaba. De hecho, los niños comienzan observando los dibujos y luego, con su propia curiosidad, aprenden a leer.

También, durante los primeros seis años de la Primaria los niños tienen en todas o en la mayoría de las asignaturas el mismo maestro. Es una manera de fortalecer su estabilidad emocional y su seguridad.  Hasta 5º no hay exámenes ni reciben calificaciones, los informes que el profesor elabora para los padres son descriptivos, no numéricos  y no se busca fomentar la competencia entre alumnos ni las comparaciones.

Otros factores que hacen de Finlandia número uno en la educación son el hecho de que  la educación se personaliza, es decir, desde los primeros cursos se interviene para apoyar a los alumnos con necesidades especiales, con lo que se evita que sus dificultades aumenten con los años y se minimizan los porcentajes de fracaso escolar. Se respeta el ritmo de aprendizaje de cada niño. También se premia la curiosidad y la participación. La imaginación y la capacidad de emprendimiento son muy apreciadas en la sociedad finlandesa, se valora la creatividad, la experimentación y la colaboración por encima de la memorización y las lecciones magistrales.

Los padres se implican en la educación de sus hijos. La sociedad y las familias consideran que la educación es fundamental y la complementan con actividades culturales. A esto contribuyen las ayudas que reciben los padres para que se una de la mejor manera posible de la vida laboral y familiar, y así que dispongan de más tiempo con sus hijos.

Educación superior

Clase en una universidad finlandesa

Después de la enseñanza obligatoria, pueden optar por estudiar bachillerato, que concluye  con un examen, ylioppilastutkinto, que se realiza homogénea y simultáneamente en todo el país. El examen es elaborado cada año por una comisión ad hoc dependiente del Ministerio de Educación.

Los alumnos que no quieran estudiar bachillerato, tienen otras opciones, como por ejemplo  la formación profesional básica que le ofrece una gran cantidad de alternativas escolares y especialidades para elegir. Esta formación básica se puede adquirir tanto en institutos como en centros de trabajo, mediante un contrato de aprendizaje. Hay una oferta de 75 títulos profesionales básicos, que se obtienen en tres años y otorgan la posibilidad para continuar con estudios superiores.

Para continuar los estudios superiores existen las universidades y las escuelas superiores profesionales. Hay 20 universidades en total, y se expanden por todo el país hasta Laponia. Las universidades están disponibles para todos pues no se cobran matrículas, pero para poder acceder a la universidad, deben tener un excelente expediente en Secundaria y también deben pasar por un duro examen, con esto consiguen que “solo los mejores” accedan a ella, para conseguir grandes titulados.

Para aquellos que no quieran acceder a la universidad hay 29 escuelas superiores profesionales, que caracterizan por su estrecha vinculación con el ámbito laboral. A diferencia de las universidades, estas escuelas son municipales o privadas. Para acceder a ellas es necesario el bachillerato o un título de formación profesional básica.

La educación para adultos se ha convertido en un importante sector de la política educativa finlandesa. Comparados con el resto del mundo, los finlandeses adultos son estudiantes entusiastas. Cada año un millón de personas participa por propia iniciativa en alguna de las más de mil actividades organizadas por institutos o universidades, que se imparten también en institutos populares, academias y universidades de verano, y son gratuitas.

 El profesorado finlandés

Los finlandeses escogen sólo a los mejores alumnos para ser maestros, convencidos de que los mejores docentes deben situarse en los primeros años de la enseñanza. Hay que superar un proceso de selección muy exigente para acceder a los estudios universitarios para ser profesor.

“Sólo los estudiantes con mejores expedientes académicos y más elevadas calificaciones en la reválida (algo así como la Selectividad española) pueden plantearse ser profesores. La nota media del Bachillerato y de la reválida deben superar el nueve sobre diez” así lo aseguró Javier Melgarejo, licenciado en Psicología y doctor en Pedagogía, que ha hecho varios estudios sobre el sistema educativo de Finlandia.

Los profesores aparte de la titulación deben tener un máster que los finlandeses llaman kasvatus, así es como también se les llama a una madre que educa a un niño. Los profesores cuentan con un sindicato fuerte y no sólo con el respeto de la sociedad sino también cuentan con su protección. Leo Pakhin, miembro del Consejo Educativo del país nórdico, visitó Euskadi hace una semana y dijo cosas como que “no buscamos encabezar rankings aunque nos gusta porque muestra que hacemos bien las cosas”. También se pronunció sobre como afectaría a la educación la crisis econímica afirmando que “estamos en un momento complicado, la recesión también nos afecta. Creo que la educación básica va a sobrevivir como está, pero el foco está puesto en la secundaria, donde es probable que se planteen reformas para reducir costes. De todas maneras, a pesar de la gran pluralidad política -hasta ahora hemos tenido un gobierno con siete partidos-, estamos tan convencidos de que la escuela gratuita y de calidad es el centro de todo que el acuerdo político sobre la educación es muy sólido.”

En conclusión, el tipo de educación finlandesa es muy diferente a la española, con un aprendizaje más severo en la infancia, pero más duro a la hora de acceder a la universidad o para obtener una titulación de profesor. Pero por algo es la número uno.

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