Gasol sigue la estrategia de Federer para eternizar su carrera

Fernando González García, 1º DN

El deporte de alto nivel cada vez exige más desde el apartado físico a los profesionales. Por eso, los jóvenes valores cada vez destacan más pronto y los cambios generacionales se aceleran. Los métodos de entrenamiento evolucionan y cada vez es más difícil mantener la exigencia durante muchos años.

Sin embargo, todavía quedan algunos románticos que se resisten a abandonar, aunque por encima de todos llaman la atención los casos de Roger Federer y Pau Gasol. El suizo es el número dos a sus 34 años y busca ganar a toda costa otro Grand Slam, mientras que el español es un año más viejo y busca otro ‘anillo’ o una medalla en los Juegos Olímpicos con todas sus fuerzas.

Gasol en un partido de los Lakers

Los dos comparten varios aspectos que contribuyen a su longevidad deportiva. Son calmados y modélicos en su comportamiento, pero destacan por encima de todo por el amor al deporte que practican, algo de lo que presumen siempre que tienen ocasión.

Además, en los últimos tiempos Federer decidió que no quería ser un esclavo de los torneos y que solo jugaría en las grandes citas, para llegar a esos momentos en plenitud. Su estrategia le ha dado grandes frutos esta temporada, aunque su entrenador asesor, Stefan Edberg, avisa de que la metamorfosis de su juego todavía está por culminar.

Por su parte, Gasol no ha tenido tanta suerte en cuanto a la racionalización de sus minutos. El cambio a los Bulls le obligó a jugar el año pasado 34.4 minutos por partido, cuando a lo largo del total de su carrera su media está en 35.5. En cambio, este año ya ha mandado un mensaje a su nuevo entrenador, Fred Hoiberg, para que no le queme demasiado.

Ilusión y menos minutos

“Veremos cómo va la temporada pero lo ideal sería que jugara menos de lo que jugué la pasada temporada”, dijo en toda una declaración de intenciones. De esta forma, sería normal que su aportación al equipo durante la temporada regular bajase, mientras que las lesiones respeten al juego interior de los Bulls.

No obstante, Gasol no valora la opción de dejar la selección porque piensa que el apartado anímico también es muy importante a su edad. “Me da buen ritmo, confianza y me hace llegar en forma. Está claro que es más baloncesto sobre mis espaldas, más desgaste, pero es algo de lo que estoy orgulloso y creo que me ha ido bien tanto a mi como al equipo. Espero que el subidón vivido este verano se extienda a la pretemporada y la temporada que se avecina. Tengo ganas de empezar a trabajar con mis compañeros para intentar construir algo especial. Ojalá la salud nos respete a lo largo de esta campaña y podamos repartir más los minutos”, opinó en unas declaraciones que recoge la web de la NBA.

Además, el pívot aprovechó la oportunidad para bromear con su evolución y de paso confirmar su sentimiento patriótico, por si a estas alturas algunos todavía dudan de él. “Soy español y allí tenemos muy buen vino”.

Por otra parte, Pau no se ve jugando cuando el cuerpo ya no le responda de la misma manera y cuenta el secreto de su éxito. “Es mi mentalidad, mi actitud, lo que hago. Soy meticuloso y ambicioso y quiero estirar mi carrera jugando al más alto nivel. Disfruto jugando a baloncesto pero disfruto jugando bien y siendo uno de los mejores. Es duro cuando estás acostumbrado a ser uno de los mejores y te vas difuminando. Por eso yo hago todo lo que puedo para prolongar mi carrera al más alto nivel. Así puedo disfrutar mucho más”, confiesa el jugador al que hace dos temporadas medio planeta daba por acabado.

Finalmente, Gasol dejó ver su euforia, tras el magistral Eurobasket con el que asombró una vez más al viejo continente. “Me encuentro muy bien. Este verano he jugado algo del mejor baloncesto de mi carrera y me siento feliz, con la sensación de que he hecho algo especial”.

Objetivo Wimbledon

Por su parte, Roger Federer siempre ha reconocido que una de las cosas que más le motivan para seguir en el circuito tenístico es la posibilidad de ganar por octava vez el torneo de Wimbledon con lo que se convertiría en el jugador que más veces lo ha ganado en la historia. Recordemos que actualmente comparte el record de siete torneos de Wimbledon con su admirado Pete Sampras.

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Federer ejecutando una volea

Recordemos la amarga derrota que el suizo sufrió ante Djokovic en el último Wimbledon. El inicio del primer set fue muy equilibrado, con taras mínimas en el juego, de altísimo nivel. En su línea, Federer estuvo imperturbable; a veces parece que detrás de ese dandy que no suda mientras pelotea solo hay frialdad, pero el volcán crepita por dentro. Hasta el 6-5 y 15-0 a su favor no se manifestó el suizo, que acto seguido soltó un sonoro C’mon! (¡Vamos!) cuando dispuso de su primera bola de set. Djokovic lo entendió como un desafío y solucionó ese primer engorro y después un segundo para resolver en el tie-break.

Federer quedó tocado, pero no se entregó en el segundo parcial. Al revés, desenfundó algunos de sus mejores golpes, ese abanico estético de drives, reveses y cortados que se paladean con placer. Le reengancharon al duelo, que siguió por los mismos lares. De nuevo, rumbo al desempate. Djokovic había mejorado mucho para entonces al servicio (13 aces al final) y adquirió ventaja, pero Federer (14 puntos directos) resistió. El número dos neutralizó hasta cinco bolas de set en contra; Nole, una; y al final, en un clima efervescente, el de Basilea fue mejor. 1-1 y La Catedral en plena ebullición.

Esperamos que tanto Gasol como Federer puedan cumplir con sus sueños y seguir deleitándonos durante muchos años más puesto que son jugadores irrepetibles.

 

 

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