Lezuza, un viaje al pasado

Mariana Fernández Avendaño, 1º EN

Lezuza tiene un pasado. Las excavaciones arqueológicas que se vienen desempeñando desde 1996, han descubierto hasta la fecha una serie de estructuras y materiales (100.000 piezas inventariadas aproximadamente) que se remontan al bronce final y alcanzan la época bajomedieval. Los descubrimientos datan del siglo V a C. en la ladera norte del cerro donde se sitúa el poblado ibérico-oretano, que por el momento consta de dos vías principales en sentido norte-sur y 16 departamentos de planta rectangular, cabe destacar los restos de la casa oligarca mejor conservada de la península.

Poblado oretano

Los materiales hallados son variados y numerosos, tanto los de importación, sobre todo itálicos (ánforas vinarias, cerámica de barniz negro, vajilla metálica) como los de producción local, destacando los grandes contenedores, cerámica de cocina, etc. También se ha hallado abundante material agrícola, numerosas monedas ibéricas y joyería. Se encontró también los restos de una niña de ocho años, al lado del esqueleto se encontraron numerosas monedas y una espada.

La destrucción del barrio íbero viene determinada con una de las construcciones más importantes de Libisosa, la muralla romana, de la que se conservan tres puertas, que se puede relacionar con los hechos bélicos producidos a gran escala en la península ibérica en los años 72 y 82 a C. Libisosa era un punto estratégico militar que controlaba una fundamental vía de paso, la vía Heraclea o Camino de Aníbal.

La colonia Libisosa Foroaugustana que contó con derecho itálico se estableció de primera parte como centro comercial. La segunda parte vincula a la colonia con el emperador Augusto, aunque su fundación no se lleva a cabo hasta los comienzos del reinado de Tiberio. El centro de la colonia lo constituye el foro, que se encuentra en la parte más elevada y de mayor control del territorio. El conjunto monumental se articula en torno a una gran plaza, con un doble corredor porticado de nueve columnas cada uno y de pedestales de estatua en su zona meridional. Bajo esta plaza se encontraron restos anteriores destacando un pozo ritual ibérico. En el flanco meridional se encuentra la curia, sede del Senado local, mientras que en el lado meridional se encuentra una gran nave que se destruyó por causas naturales y que iría seguida de una restauración en la que destaca la construcción de una fuente monumental. Aunque sin duda el edificio más imponente del foro es la basílica. Las enormes dimensiones de este edificio van de la mano de su importancia económica y comercial desde sus orígenes ibéricos. En el flanco oeste del foro se ha descubierto las huellas de una domus que debió ser ocupada por una familia relevante de la élite.

pueblo Libisosa también fue un enclave medieval. Aparte de la conocida torre vigía que da nombre al cerro (cerro del Castillo) que está en proceso de rehabilitación y puesta de valor, las excavaciones arqueológicas han descubierto un complejo de grandes dimensiones de filiación histórica medieval y moderna. En el pavimento de dicha nave se encuentran incrustadas dos cruces patadas. En función de lo excavado hasta la fecha el edificio parece desempeñar una función de carácter religioso-político y militar sin olvidar un enterramiento masculino en una de las estancias que refuerzan esta idea. Aunque los niveles de construcción están aún por determinar, se puede deducir puesto que la torre está en la parte más alta del cerro que está relacionada con las conquistas y repoblaciones de estas tierras y vinculada a órdenes militares.

En la actualidad se puede contemplar una pequeña muestra de los materiales hallados en el museo de la localidad de Lezuza y otras muchas más en el museo arqueológico provincial de Albacete. Se han encontrado más de 100.000 piezas desde que empezaron las excavaciones en 1996, y aún queda en 90% por descubrir de lo que fue la antigua Lezuza.

A mediados de junio, se celebran unas jornadas de puertas abiertas, que además de visitas guiadas al yacimiento (que también se dan a lo largo del año) la localidad entera se sumerge 2000 años atrás. Los habitantes se visten con trajes típicos romanos e íberos, se ponen puestos de comidas típicas de aquella época, de artesanía, se hacen teatros y espectáculos, actividades de todo tipo y durante ese día parece que has viajado al pasado.

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