
La berrea de los ciervos atrae el interés de los visitantes. Estos sonidos llenan el parque nacional hasta fines de octubre.
fuente: EFE Ciudad Real
El Parque Nacional de Cabañeros se convierte estos días en uno de los principales lugares de referencia en la Península Ibérica donde se puede oír la berrea, los bramidos y berridos que emiten los ciervos durante la época de celo, coincidiendo con el ciclo biológico del apareamiento.
La llegada del otoño y el descenso de la temperatura marcan el inicio de este período, que atrae a cientos de visitantes al Parque Nacional y que se prolonga hasta finales del mes de octubre, según explicó el director de este espacio natural, José Jiménez.
Este período es uno de los mejores para poder observar en las rañas a los grandes y espectaculares machos y a sus hembras, una vez que han ido conformando los harenes con los que tendrá lugar el rito del apareamiento.
El director del Parque Nacional de Cabañeros explicó que la berrea «no es una llamada del macho dominante para atraer a las hembras, sino un sistema de excitación por el cual los machos son capaces de mantener un alto nivel de ansia sexual por la emisión y respuesta de bramidos».
«Este hecho permite a los grandes machos dominantes estar permanentemente cubriendo al mayor número de hembras, a las que protegerá para evitar que otros machos puedan aparearse con ellas, garantizando la transferencia de genes», comentó.
Este proceso de protección de sus harenes puede provocar el enfrentamiento entre machos dominantes y grandes cuernas, que, según describió el director , puede ser contemplado por los visitantes como «espectaculares combates entre los ejemplares».
José Jiménez indicó que la mayor parte de los ciervos se concentran en esta época en la raña del parque, a la que acuden en busca de las primeras bellotas que comienzan a caer al suelo.
Precisó que este año la berrea se encuentra muy repartida por todo el parque, lo que permitirá que los visitantes puedan disfrutar de este «espectáculo» en muchos más lugares, durante las rutas guiadas en vehículo todoterreno.
El parque nacional ofrece la posibilidad de optar a realizar tres tipos de visita en este tipo de vehículo desde Alcoba de los Montes, Horcajo de los Montes y Retuerta del Bullaque.
También se puede disfrutar de la berrea durante la realización de rutas a pie guiadas, como la que discurre por Fuente del Caño, en el Boquerón del río Estena, o las de Valhondo y el Valle del Alcornocal, en la finca Gargantilla, todas ellas guiadas y gratuitas.
Observatorios
El director de Cabañeros advirtió que aquellas personas que no quieran realizar este tipo de rutas puede observar también la berrea desde los observatorios de las Cigüeñas y Casa Palillo, donde se pone a disposición de los visitantes, de manera gratuita, medios ópticos de gran alcance.
Entre las recomendaciones que se hacen desde el parque nacional a las personas que acudan a disfrutar de la berrea es que lo hagan provistas de cámaras fotográficas y prismáticos.
Además, es aconsejable acudir al parque nacional durante las horas de mayor intensidad, que coinciden con las del amanecer y el atardecer, aunque a lo largo del día también se pueden escuchar los berridos de los ciervos.
El Parque Nacional de Cabañeros, situado en los Montes de Toledo, abarca los macizos de El Chorito y Rocigalgo y las sierras de Miraflores y La Celada, con una extensión cercana a las 42.000 hectáreas de terreno, repartidas entre las provincias de Ciudad Real y Toledo.
La flora y fauna de Cabañeros destaca por el gran número de especies, algunas de ellas endémicas, amenazadas y en peligro de extinción, que conforman la biodiversidad del parque nacional.
En Cabañeros existen representaciones de más de 1.000 especies catalogadas de plantas, una rica fauna con especies endémicas y amenazadas, de las cuales 21 lo están a nivel nacional y 43 a nivel regional.