La romería de la Virgen del Rocío

Gema Romero Córcoles, 1º CN

Al filo de la medianoche, en la madrugada del Lunes de Pentecostés, se comienza el rezo del Santo Rosario y, tras la procesión de los simpecados de las hermandades delante de la ermita, los almonteños y devotos asaltan la ermita (el conocido “salto de la reja”) para sacar a la “Blanca Paloma”, como popularmente se conoce a la Virgen del Rocío.

Virgen del RocioLa Romería comienza con el camino a través de senderos milenarios que transcurren por las proximidades del Guadalquivir. Junto al tamborilero, el cohetero va sembrando el cielo de expresiones que guían y convocan a los más retrasados y tras ellos, las hermandades con sus varas y banderas y todo un revuelo de flecos, lunares y flores.

El verdadero Rocío, mezcla de sentimientos entrelazados: alegría, cantos y fiesta, frente a lágrimas, suspiros, silencio, promesa y expresión de sentimientos… Interminables cortejos de carrozas entoldadas y repletas de flores se encuentran en la aldea del Rocío. La mayor peregrinación de España expresa el desenfreno más espectacular de colores y alegría.

La noche del domingo nadie duerme, en espera de poder entrar al templo para pasear a la Blanca Paloma. El salto, es el momento de mayor fervor, cuando los almonteños invaden la ermita, saltan las vallas y pasean a la Virgen por su aldea.

Por la noche, en los campamentos, se bebe, se canta, se baila. El son de guitarras flamencas y panderetas. Velas, antorchas y bengalas iluminan los Simpecados de las Hermandades, mientras miles de personas cantan los Misterios en honor a Nuestra Señora y la oración se desgrana en perlas de amores.

La aldea del Rocío

El Rocío es una pequeña aldea del municipio de Almonte (Huelva), situada a 15 kilómetros de Matalascañas, a la que se accede por un camino que bordea el Parque Nacional de Doñana.

Es una zona de casas pequeñas y blancas, de mucha tradición, toda ella rodeando la Ermita de la Virgen del Rocío, donde reside la Blanca Paloma, nombre que se le da a esta Virgen y de la que existen miles de devotos que semanalmente van a venerarla.

Sus singulares características urbanísticas y paisajísticas la convierten en un lugar único para vivir el fervor religioso hacia la Blanca Paloma y la placidez natural de Doñana. La vinculación romera vinculada al caballo ha configurado la aldea como paraje ideal para la práctica de actividades ecuestres, convirtiéndose en el principal referente de la Comarca en la organización de concursos hípicos.

Durante la Romería del Rocío, más de un millón de personas se acerca a este lugar en la provincia de Huelva para venerar a la Virgen, dándole un colorido espectacular a esta aldea. Una Virgen que, según reza la leyenda, se apareció aquí en el siglo XIII.

Hacer el camino

Hacer el Camino, para el rociero, no es sólo una frase o una expresión tópica, es una forma de vivir el acercamiento, paso a paso, a pie, en carretas, a caballo, en todo tipo de vehículos, hacia la Virgen del Rocío.

Desde Sevilla, Huelva, Cádiz, desde cualquier parte de España o del mundo, llegan rocieros, peregrinos, para hacer el Camino, que es jolgorio, fiesta, alegría, cante, baile, pero también devoción, grande e intensa, llena de pasión.

Aunque todos los caminos conducirán en Pentecostés al Rocío, básicamente el recorrido puede hacerse por:

-Camino de Sanlúcar: que, atravesando Doñana, une la desembocadura del Guadalquivir, desde Bajo de Guía, con la aldea. Es un bello camino para los amantes de la naturaleza y tiene el atractivo de ver cruzar el estuario Simpecados, carretas y monturas, en barcazas.
-Camino de Moguer: por el que los peregrinos de Huelva llegan al Rocío.
-Camino de los Llanos: Almonte, siendo el más antiguo de ellos.
-Camino sevillano: con lugares como Gelo, Marlo, el Quema, Villamanrique de la
Condesa, la Raya Real, Palacio y el Ajolí, puerta a la aldea.

Son hitos del camino llenos de tradición, de evocaciones, de recuerdos y esperanzas, de intensidad.

Hallazgo de la Virgen. Tradición e historia

En nuestros días ha cobrado gran importancia entre los historiadores y eruditos la llamada historia oral, que en los orígenes del Rocío resulta fundamental.

“La memoria popular ha rescatado del olvido y ha transmitido de generación en generación, mediante la historia oral, el acontecimiento que supuso el descubrimiento de la Imagen en la misma zona que ocupa actualmente su santuario y la gran devoción que despertó desde un principio. No hay lugar a dudas sobre la pertenencia de la imagen de la Virgen a Almonte, aunque señala claramente la participación de la villa de Villamanrique y su importancia en el hallazgo. A grandes rasgos, se relata que a principios del siglo XV, Gregorio Medina, un cazador de Mures (actualmente Villamanrique de la Condesa), encontrándose junto con sus compañeros de cacería, le tocó en suerte dirigirse a la zona de Las Rocinas, lugar muy frecuentado por los cazadores, y allí en la chueca o hueco del tronco de un árbol centenario halló la imagen.

“Al volver a colocarla en su sitio pudo ver en la espalda de la talla la siguiente leyenda: “María de los Remedios me llamo”.

“Volvió al pueblo de Almonte, a cuyo término pertenecía aquel sitio, dando cuenta de su hallazgo. De esta población llegaron numerosos vecinos llevándose a dicha localidad la imagen. La noticia llega a los demás pueblos de la zona, pero entre los vecinos de Almonte y de Villamanrique surgió una disputa en torno a la cuestión del acomodo de la imagen, que subsanaron siguiendo la costumbre de la época, unciendo en unas carretas dos yuntas de bueyes y que su fuerza decidiera el sitio donde se quedaba la Virgen. Ambas fuerzas quedaron igualadas sin conseguir avanzar a un lado ni a otro. Este hecho se interpretó como sentencia y se colocó la talla de la Virgen en el sitio en que fue encontrada, construyéndose una ermita de diez varas de largo gracias a las limosnas de los devotos”.

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